Cuando salgo a la calle, me siento como si estuviera en una película. Todo parece más intenso y vivo, aunque no siempre sea así, hay que saber ver la belleza en lo cotidiano. Me encanta ver a la gente caminar y hacer su vida. Lo espontáneo dentro de la vida cotidiana me apasiona. Es como si fueran actores en una obra, y yo con cámara en mano, soy el director. Escucho los ruidos de la calle, el tráfico, las conversaciones ajenas y todo me parece mágico. Nunca me canso de ver el mundo a
través de mis ojos. Las calles son un lugar único, donde se mezclan millones de historias.
«La ciudad, con sus ruidos y sus olores, es una especie de desierto en el que se extravían los solitarios»
– Albert Camus


